Traslados como laboratorio móvil
Un autobús repleto, un vagón acelerando, un semáforo eterno: allí emergen los verdaderos límites de atención y paciencia. Probar flujos, mensajes y microinteracciones mientras el entorno vibra obliga a priorizar lo esencial. Esa crudeza revela qué se entiende primero, qué se ignora y cuáles atajos realmente alivian tensiones repetitivas.